Los gerentes de la pobreza

Con la imagen de los “gerentes de la pobreza” como par antagónico, Javier Milei ganó las elecciones del año 2023 y sigue sosteniéndose con un gobierno que brutalmente destruye al pueblo. Pero la culpa, como se sabe, nunca es del chancho, sino del que le da de comer: con un gobierno típicamente pobrista en cuatro años y en la estela de dos décadas de asistencialismo social eternizado, el “peronismo” con Alberto Fernández a la cabeza generó las condiciones discursivas para el advenimiento de Milei. Y ahora la Argentina está atrapada en la falsa contradicción de “planeros” sí o no mientras sigue destruyéndose el trabajo con la imparable uberización de la economía.

Occidente: epifanía, culpa y disolución

Luego de un larguísimo periodo de ignorancia respecto al proceder de sus gobiernos —que es un proceder imperialista, genocida y criminal de lesa humanidad— el hombre occidental parece querer despertarse del sueño con el durísimo cachetazo de las explosiones y gritos que llegan desde Gaza. Y en ese despertar se adivina una etapa de enormes tensiones en las sociedad de Occidente, tensiones que pueden conducir a un proceso disolvente del que el sistema no podrá salir indemne. Lo que hoy parece una estudiantina o un simple boicot a restaurantes de comida rápida y a otras corporaciones lleva implícito el signo inequívoco de una época de cambios muy profundos.

Como Chesterton, pero con carpa

En el escándalo por las declaraciones de Ramón Díaz tras el partido de Vasco da Gama contra Bragantino por la segunda fecha del torneo de Brasil quedó expuesta una cloaca que hasta aquí estuvo tapada por el temor a contradecir lo establecido por la hegemonía: el daño social que está generando la práctica del “póngale mujer a todo”. Sin tener las categorías para razonarlo y por lo tanto de un modo más bien brutal, Ramón Díaz expresó lo que muchos piensan y nadie se atreve a decir. Los espacios y las instancias propias de la masculinidad les están siendo quitados a los hombres, cerrándose así el último canal por donde podía manifestarse la agresividad natural del animal macho. Las consecuencias de ese despojo y de ese cierre van mucho más allá del fútbol en sí y constituyen un problema social en ciernes con potencial de romper el frágil equilibrio de la sociedad.

Preperonismo

Poco a poco, de un modo quizá imperceptible para muchos, los sucesivos golpes contra la calidad de vida del pueblo-nación argentino hacen retroceder el tiempo histórico reinstalando una realidad social que existió antes de 1946 y existe desde siempre en todos los países de nuestra región, por los que no pasaron Perón y Eva. El “modelo chileno” alguna vez señalado por el macrismo como lugar ideal está concretándose en una Argentina que todos los días es un poco más preperonista. Y probablemente con la complicidad de los dirigentes “peronistas” del presente.

El peronismo ha muerto, que viva el kirchnerismo

La observación de la lucha política real, la que siempre va más allá de cómo se presentan los actores y de sus discursos normalmente hipócritas, deja en evidencia la relación simbiótica entre opuestos teóricos con el fin de lograr la preservación mutua. Como Mauricio Macri necesitó al kirchnerismo para sostenerse en contraste y lo mismo hizo Alberto Fernández con el macrismo, Javier Milei invierte una gran cantidad de esfuerzo para resucitar al kirchnerismo, señalarlo como el mal absoluto y aparecer así como un “mal menor” en comparación. Y así, de males menores en males menores, el saqueo contra el pueblo sigue a toda marcha sin que nadie sepa cómo frenarlo.

Juego de siameses en espejo

Mientras el pueblo-nación argentino atraviesa un trance del que no se adivina el final, los sobreideologizados de izquierda y de derecha que son los progresistas y los neoliberales, gemelos siameses en espejo, siguen con su rosca interminable que se asemeja a la de las hinchadas del fútbol. Sin posibilidad de persuadir a nadie, se cristalizan locamente las posiciones ideológicas extremas sin que nadie se percate de que, en realidad, los sucesivos gobiernos siguen una misma línea política que es la del estancamiento y la desposesión de las mayorías.

Por qué debemos defender la democracia

El manoseo y la vulgarización en cuatro décadas de la categoría “democracia” han generado en la Argentina una deleznable asociación de dicha categoría con el acto electoral, resultando en una comprensión distorsionada de qué cosa es o debió ser realmente la democracia. No son pocos los argentinos en cualquier nivel de la sociedad los que piensan en una urna al escuchar la palabra “democracia” y piensan que la cosa se reduce a eso. Se pierden las nociones de gobierno y de poder popular hasta tener a un pueblo satisfecho con acudir a votar cada dos o cuatro años para sentir que vive en un país democrático y así el poder cumple todos sus objetivos políticos sin oposición considerable.

No lo parecen, pero son harina del mismo costal

Deseoso de ver una señal que le diera esperanza o al menos un sesgo de confirmación para tranquilizarse, el elector promedio siguió el debate previo al ballotage del 19 de noviembre próximo intentando ver allí lo que allí no hay ni podría haber: una lucha entre dos proyectos de país realmente opuestos. Y si bien tanto Sergio Massa como Javier Milei se esmeraron en sus actuaciones para mostrarse en las antípodas el uno del otro, el ojo crítico del observador que no pierde la memoria y comprende los intereses reales detrás de las bambalinas sabe asimismo que la ingeniería electoral del poder fáctico está a pocos días de arrojar su resultado final. Y eso significa que luego de varios meses de simulación en las que todos los candidatos fueron puestos por una misma mano, al fin los argentinos conoceremos al nombre propio elegido para ponerle la firma a la próxima etapa del proceso de recolonización del país.

Batman y la ética de los caídos del sistema

En medio al desconcierto de la intelectualidad frentetodista y cambiemita por el inesperado triunfo de Javier Milei en las PASO empieza a formarse una militancia nueva, aunque basada en las formas y en la mística de siempre. Copado por un kirchnerismo que se volvió “progresista”, se hizo de izquierda y tomó el camino de la representación de las minorías, el peronismo perdió el monopolio del discurso por la justicia social y dejó abierta la puerta para que otros se apropien de dicho discurso. Milei no tiene nada de justicialista, pero promete un tipo de justicia que muchos están dispuestos a comprar.

Necropolítica, porque no hay nada más

Sin poder presentarle a la sociedad un proyecto político viable para las mayorías populares, los dirigentes políticos apelan a la necropolítica —al discurso construido sobre un charco de sangre— para provocar al sentido común y motivar la participación electoral en un contexto de apatía social que ya se parece muchísimo a la anomia. A pocas horas de una elección primaria que en el prospecto se anunciaba con una enorme abstención, se reaviva la controversia entre la “mano dura” y la “mano blanda” en la estela de tres lamentables hechos delictivos. Los dirigentes dirán que no, pero están todos haciendo política con la desgracia y la muerte.