El curro de la “doble nacionalidad”

Entre las múltiples estrategias bélicas de un país cuya finalidad única es la guerra —fue impuesto por británicos y estadounidenses en la región de Medio Oriente para llevar allí la inestabilidad a los tiros—, la mal llamada “doble nacionalidad” está entre los principales métodos de Israel para forzar la solidaridad de países y pueblos-nación que nada tienen que ver con su causa y sus intereses nacionales. Con el curro de la “doble nacionalidad” Israel termina implicando a prácticamente todos los países en sus campañas imperialistas sin que muchos se den cuenta de la maniobra. El pretexto son la religión y la etnia muy bien disimuladas en un discurso elaborado con el fin de confundir.

Pax Americana

Empieza a correr el reloj hasta las elecciones del 5 de noviembre en los Estados Unidos, en las que el mundo tendrá después de muchas décadas una alternativa real al pacto hegemónico y guerrero de las élites globales que, desde el Estado profundo, gobiernan de facto en la primera potencia mundial y por ende es determinante en el mundo. Trump llega con una idea distinta, la de pactar con las potencias emergentes un nuevo orden geopolítico de tipo multipolar que puede ser la solución para evitar una III Guerra Mundial. El mundo todavía no lo sabe, pero en las elecciones de este año por el sillón de Washington se juega mucho más que una intriga de cabotaje entre demócratas y republicanos. Se juegan la guerra y la paz para toda la humanidad.

Como Chesterton, pero con carpa

En el escándalo por las declaraciones de Ramón Díaz tras el partido de Vasco da Gama contra Bragantino por la segunda fecha del torneo de Brasil quedó expuesta una cloaca que hasta aquí estuvo tapada por el temor a contradecir lo establecido por la hegemonía: el daño social que está generando la práctica del “póngale mujer a todo”. Sin tener las categorías para razonarlo y por lo tanto de un modo más bien brutal, Ramón Díaz expresó lo que muchos piensan y nadie se atreve a decir. Los espacios y las instancias propias de la masculinidad les están siendo quitados a los hombres, cerrándose así el último canal por donde podía manifestarse la agresividad natural del animal macho. Las consecuencias de ese despojo y de ese cierre van mucho más allá del fútbol en sí y constituyen un problema social en ciernes con potencial de romper el frágil equilibrio de la sociedad.

El heredero del zar

Vladimir Putin ganó otra vez las elecciones en Rusia y, en esta ocasión, con un 88% de los votos que es récord absoluto en el país. De vivir hasta terminar este nuevo mandato para el que acaba de ser electo Putin habrá tenido el poder político en Rusia por tres décadas ininterrumpidas y tendrá casi 80 años al momento de apearse, si es que finalmente lo hace. Desde el punto de vista de la política internacional, Rusia le ha renovado el contrato a su líder de cara a un cambio en el orden mundial del que Putin es el principal artífice. Y en Occidente, por supuesto, hay denuncias de fraude, acusaciones de dictadura y mucho, muchísimo llanto.

¿Los franceses también aman a sus hijos?

En un giro quizá inesperado para muchos, el presidente de Francia Emmanuel Macron endurece su discurso contra Rusia y empieza a hablar del envío de soldados franceses al campo de batalla en Ucrania, lo que automáticamente configuraría la intervención oficial de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el conflicto. Eso es sinónimo de guerra mundial y dicha guerra, a partir de 1949, solo podría ser una guerra nuclear. Macron no tiene hijos a los que amar y probablemente no esté interesado en las consecuencias nefastas de su discurso guerrerista contra la primera potencia nuclear del mundo. Le cabe al pueblo-nación francés ponerle un freno al delirio napoleónico del peligroso enano de la geopolítica que gobierna en Francia y a Donald Trump terminar con el curro de la OTAN mediante la quita de la subvención estadounidense a esa organización delictiva.

Problemas futuros

Ocupada de la intriga y la rosca cotidiana y sin poner atención sobre la acción concreta de los dirigentes —tanto de los oficialistas de turno como de los opositores— la sociedad argentina tolera pasivamente la imposición de un plan económico de reseteo mediante la desposesión de las clases trabajadoras populares y medias. Y para que eso ocurra la política se ha transformado en un circo en el que cada cual interpreta su parte en la función para que en la cocina las decisiones sean tomadas por fuera de la vista de los damnificados por esas decisiones.

Milei y el proyecto “kirchnerista”

De manera inesperada el operador y empresario mediático Roberto Navarro irrumpió en la escena para expresar la opinión de Cristina Fernández de Kirchner sobre Javier Milei y su gobierno. Y en esa expresión hubo mucha sorpresa para quienes no saben observar las enormes similitudes existentes entre la expresidente y el “libertario”, tanto en la actitud y en el estilo como en la identidad de sus enemigos. Puede parecer hoy que los proyectos políticos del cristinismo y del mileísmo se orientan en sentidos diametralmente opuestos, pero la observación fina de sus contenidos indica que eso no es así y la mismísima CFK se ocupó de confirmarlo. Aunque Ud. no lo crea.

El gobierno antisemita (y antiargentino) del kipá

El comportamiento de Javier Milei en representación de la totalidad del pueblo argentino se vuelve cada vez más errático a medida que el propio Milei se acerca a un fanatismo religioso extraño y ajeno a la cultura del país al que gobierna. Ese fanatismo es el judaísmo ortodoxo y es una secta a la que Milei probablemente quiere pertenecer con el fin de beneficiarse del blindaje que ha hecho invulnerables a la crítica y a la denuncia a los miembros de dicha secta. Pero el costo de esa pertenencia será dejar implicados a los argentinos en cosas tan turbias como un genocidio y hasta una guerra mundial. El de Milei es un gobierno claramente antiargentino por las maldades que perpetra contra el pueblo-nación, pero también es un gobierno antisemita por la naturaleza de sus alianzas.

¡Qué conveniente!

En medio a una campaña electoral que está en su recta final, los dueños de la palabra deciden darle a conocer a la opinión pública lo que en la política se sabe desde siempre: la existencia de una red de espionaje kirchnerista muy similar a la del mal llamado macrismo. Y si bien los siempre desorientados “periodistas” empezaron a ver en ello especulación electoral, aquí hay una operación política cuyos resultados deben verse recién mucho después de las elecciones, ya durante el nuevo gobierno. El objetivo es el rediseño del tablero en el juego político real para la imposición suave, sin objeciones, de un nuevo statu quo para el saqueo.

El rey cipayo

Pasadas las elecciones generales del 22 de octubre, al fin quedó en evidencia aquello que en esta ‘Revista Hegemonía’ se ha analizado en profundidad durante los últimos tres años y más: Sergio Massa es el rey cipayo, el jefe de la política argentina. Con una votación demasiado expresiva para un ministro de Economía de la catástrofe, Massa ha cumplido ya la totalidad de la misión prevista en su estrategia y ahora debe administrar la transición para imponer las condiciones en las que establecerá su hegemonía. La Argentina tendrá al fin —luego de dos décadas de lucha e indefinición— un proyecto de país fijo: el que desean los poderes fácticos globales para el saqueo de los recursos del octavo territorio más extenso y el sexto más rico del mundo.