Empanadagate y entrega sacrificial

El revuelo causado por las empanadas de Darín es sin lugar a duda una pieza más del ruido mediático constante que transforma la política en polémica e impide el propio debate sobre la política real, aunque expone dos verdades a las que conviene atender. La primera es la inviabilidad de la vida digna en Argentina por el altísimo costo de la misma impuesto por el plan económico mileísta, el país está demasiado caro y fundamentalmente para quienes tienen menos. Y la segunda es la mímesis que hace Javier Milei del cristinismo en la exigencia del sacrificio permanente en el altar de una intensidad que los mortales no pueden sostener. Milei imita las formas que llevaron al cristinismo a la ruina y probablemente termine teniendo, por ello mismo, un destino similar.
2506 8 00 web

Discutir acerca del precio de las empanadas es un tema excepcional para la dinámica mediática porque cualquier boludo puede opinar e indignarse: solo hace falta tener la experiencia de haber comprado alguna vez una docena.

Naturalmente, 48000 pesos no es el precio promedio. Probablemente sea alrededor de la mitad, al menos en la ciudad de Buenos Aires, lo cual no quita la cuestión de fondo a la que se refería Darín con razón: comer en la Argentina es carísimo. Y es caro no solo para el que, como Darín, puede pagar 48000 las empanadas de Mi Gusto. Lo es para el que consume alimentos básicos. Se trata de un dato. El gobierno podrá buscar un sinfín de explicaciones y justificaciones, pero entren por donde entren, comer en la Argentina es caro.

Dicho esto, creo que hay una conexión entre el empanadagate y el desdén de la ciudadanía frente a la política, el cual se expresa no solo en la desmovilización, la apatía y la resignación, sino en la más concreta cantidad de ausentismo electoral que, si bien puede variar de elección en elección, parece una tendencia de profundización lenta pero inexorable.

Volvamos al caso Darín: los esbirros de La Nación+, antes de tratar de instalar que el intento de asesinato a CFK fue un autoatentado, le dedicaron días enteros al tema, fueron a comprar empanadas más baratas, hicieron caricaturas horrendas de Darín con inteligencia artificial, etc. Sí, ellos, que junto a Darín son de los pocos que pueden comprar las empanadas a 48000. Sumemos a esto el ejército de trolls y la respuesta del propio ministro de Economía.

Hay algo cierto en esto de “si sos figura pública, bancate la pelusa” porque así es el juego democrático. Darín hizo una crítica al gobierno y el gobierno le contesta. A bancarla. Sin embargo, claro, la respuesta parece desproporcionada y, en el fondo, persigue. O al menos genera, de facto, una propensión a la autocensura.


Este es un contenido exclusivo para suscriptores de la Revista Hegemonía.
Para seguir leyendo, inicie sesión o suscríbase.

No puedes copiar el contenido de esta página

Scroll al inicio
Logo web hegemonia

Inicie sesión para acceder al contenido exclusivo de la Revista Hegemonía

¿No tiene una cuenta?
Suscribase aquí

¿Olvidó su contraseña?
Recupérela aquí.

¿Su cuenta ha sido desactivada?
Comuníquese con nosotros.