Al surgir el escándalo $LIBRA, en este espacio hablamos de la fábula del león y el mandril ciego para referirnos al dilema que se le planteaba al presidente: o seguía sosteniendo su supuesta superioridad cognitiva y su expertise en economía mostrándose como un león que las sabe todas y asume que lo de $LIBRA fue una estafa; o acepta su falibilidad, se responsabiliza por un error y deviene un mandril ciego que, al igual que muchos de sus colegas, “no la vio”.
Moral o inteligencia. Había que elegir sabiendo que las dos cosas al mismo tiempo no se podían sostener. Sin embargo, claro está, el dilema no era tal porque elegir uno de los cuernos lo eyectaba del gobierno. De modo que tuvo que aceptar algo del orden del error, y lo decimos así porque ni siquiera pudo aceptarlo del todo a pesar de los generosos micrófonos de sus periodistas amigos. Pero digamos que, políticamente, (aunque no judicialmente), pasó.
Algunos meses después, la excanciller Diana Mondino, en una extraña entrevista a la que se sometió, se vio acorralada por un hábil y prepotente periodista y dictaminó, de manera menos metafórica, lo mismo que habíamos dicho aquí: es estúpido o es corrupto.
Ahora se conoce el escándalo de supuestas coimas en torno a la Agencia Nacional de Discapacidad y la salpicadura de mierda vuelve a picar demasiado cerca del presidente, más precisamente sobre su hermana, quizás la persona más poderosa del gobierno, El Jefe, a pesar de que a duras penas se le conoce la voz y que ha sido incapaz hasta ahora de brindar al menos una entrevista.

Los antecedentes indican que la retórica no es su fuerte, algo que se corrobora en sus minimalistas intervenciones en actos, pero queda abierta la duda acerca de sus cualidades como armadora política a pesar de su nula formación y su total inexperiencia en la materia.
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