En el ampliamente citado Los ingenieros del caos, el sociólogo Giuliano Da Empoli partía del ejemplo del Movimiento 5 Estrellas italiano para asegurar que estamos frente a una nueva generación de estrategas que, casi siempre en las sombras, utilizan las oportunidades que brinda la tecnología para impulsar propuestas populistas que trascienden la disputa entre derechas e izquierdas. Buscando eludir las mediaciones clásicas de las instituciones de los regímenes republicanos liberales, estos ingenieros utilizan la big data, la segmentación y los algoritmos para promover el caos y sacar rédito de la polarización y la ira popular contra las élites que sostienen un sistema donde las grandes mayorías se encuentran en un estado de insatisfacción permanente.
Más allá del caso italiano, cuya estrategia luego fue seguida al pie de la letra por los impulsores del Brexit, entre muchos otros, desde el punto de vista de Da Empoli estaríamos frente a líderes (con sus respectivos ingenieros detrás) que impulsan el desorden desde sus respectivas administraciones diferenciándose del uso del caos con fines revolucionarios que solía impulsarse de abajo hacia arriba.
Aunque esta diferencia es esencial debería agregarse que, sea desde abajo, sea desde arriba, quienes impulsan el caos dicen luchar contra el verdadero poder o contra el “sistema”. Efectivamente, cuando los líderes populistas de hoy, llámense Trump, Milei, Bukele, Orbán, etc., hablan de las élites, la casta, el Deep State, la Catedral, etc., refieren a un sistema que en todo caso está enquistado como maquinaria burocrática del Estado con casi plena autonomía independientemente de quien haya sido designado circunstancialmente para gobernar.
En su nuevo libro, La hora de los depredadores, Da Empoli da un paso más e incluye algo así como dos sectores que hoy confluyen contra las viejas élites del consenso de Davos: los líderes populistas que él llama “borgianos” tomando como referencia al César Borgia que fue modelo de El Príncipe de Maquiavelo, y los “Señores de la Tecnología”, los Musk, Altman, Zuckerberg, Bezos, etc., aquellos que, tras el triunfo de Trump, han seguido a la veleta entendiendo que una nueva etapa se avecinaba.

Algo interesante del libro de Da Empoli es una comparación entre las características del político borgiano y el gran caballito de batalla de los señores de la tecnología: la IA. Si lo propio de esta nueva camada de políticos es la acción, pero no cualquier acción, sino la acción temeraria, aquella inesperada y “no necesaria” capaz de alterar o directamente eliminar las reglas del juego, con la inteligencia artificial asistimos a una tecnología que tampoco tolera límite y que resulta impredecible incluso para los propios ingenieros que diseñan los algoritmos.
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